jueves, 23 de agosto de 2012

Actitudes para Filosofar

Para poder filosofar ,hay que descubrir y mirar la realidad desde algunas actitudes humanas tales como el ocio, el asombro y la duda.



 Si estoy ocupado en los "negocios" de la vida cotidiana, si estoy acuciado por resolver problemas o más bien "pre ocupado", sin dejar que mi espíritu, esté libre para pensar, sentir y existir, es imposible que llegue a filosofar. Se necesita estar en la actitud de ocio para descubrir que la realidad es una fiesta, que es hermosa como para descubrirla y relacionarse con ella. Los seres que me rodean no son tratados como "cosas", no son "manijas" que uso para manejar la realidad. Quiero descubrirlos como son y conocerlos. Establecer una relación con ellos en la que descubra que son necesarios para mí como yo para ellos. Somos parte de un todo que tiene armonía. Esta actitud de ocio, es disponer de tiempo libre en mi interior para no vivir de "memoria", si no disfrutar lo que voy descubriendo. Implica tener un tipo de mirada alegre y gozosa que descubre la vida y lo creado. Implica gratitud por la compañía y no solo practicidad para el uso. El ocio implica vivir reflexionando pero para volver a abrirse a la realidad, más enriquecido y más persona. Es en el ocio que surgen las preguntas por el sentido de la vida, por el ser o por el porqué (la causa), por Dios y por la esencia de cada cosa.
Conectada con la actitud de ocio viene la actitud de asombro. Mil veces vi un árbol, pero sólo una me extrañó como ser y me pregunté sobre que es un árbol y lo descubrí como un ser distinto y diferente a mí. Pasó allí a ser parte de mi entorno y me "abriga" en el ser como yo lo cuido a él. Ya no es simplemente algo si no un ser que me acompaña en mi trayecto existencial. El asombro ha permitido hacer ciencia y descubrir las leyes del universo. No se hubiera logrado construir la civilización sin él. El asombro me permite ver lo cotidiano de otra manera y descubrir lo novedoso que estaba oculto, descubrir la belleza, la vida. Superar lo usual y lo común para descubrir lo gratuito de lo nuevo, que implica elegir vivir como humano, que descubre que no está solo y que quiere conocer lo que lo rodea. Si no hay asombro no hay búsqueda de la Verdad, aunque para alcanzar a ésta hace falta fortaleza en el ánimo y perseverancia en la búsqueda del Bien.
En tercer lugar se encuentra la duda. Esa duda como actitud humana y científica que me permite revisar lo conocido y estudiado, lo aprendido. Esta duda critica y valora lo positivo y negativo quedándose con la verdad. Es el amor a la verdad lo que debe guiar la duda, y no la desconfianza o el recelo. La duda sana permite descubrir el porqué de las cosas, y permite avanzar en el camino de la humanidad. Permite reconocer lo conocido, y permite saber, en el sentido de sabiduría, lo aprendido.

                                                         Julio Daniel Nardini

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