viernes, 11 de diciembre de 2009

Amor educativo

 Aprendizaje del niño a través del amor maduro del maestro y de sus padres
El momento que el maestro penetra en la vida del niño, a nivel ético es trascendente. Viene a su vida otra figura de peso, a nivel ético. Otra persona con otros valores.Ellos van aportando esa riqueza del ser ético en  la formación de los niños. Son o debieran ser seres excepcionales que tienen la posibilidad de formar en la ética a las personas a través de las enseñanzas de las áreas del saber. Mi pregunta es si todos los maestros tienen conciencia de esto.

                                Hada enseñando la ternura

La figura del padre y de la madre, son centrales para los niños. Lo que está bien y lo que está mal, les viene de ellos Por lo que ellos dicen pero sobre todo por lo que ellos hacen. El niño pequeño, no sabe vivir en forma autónoma. Por lo tanto aprende a vivir y sobrevivir a través del ejemplo de sus progenitores Él intuitivamente sabe que si sus padres han vivido hasta aquí, es que han sido aptos para la vida. Aprende de lo que ve, de lo que siente, experimenta a su alrededor y no solo de lo que oye. Es como si aprendiera por ósmosis. Es su actitud central vital la de aprender. Absorbe todo conocimiento. Posteriormente, cuando el niño vaya madurando, podrá ir reflexionando sobre las actitudes y los dichos de sus padres. Y a medida que vaya surgiendo su conciencia moral y descubra que es lo ético, pasará un tiempo intermedio, en donde por un lado acepta los actos y dichos de sus padres como buenos, pero a la vez va captando otra realidad. El momento que el maestro penetra en la vida del niño, a nivel ético es trascendente. Viene a su vida otra figura de peso, a nivel ético. Otra persona con otros valores. Normalmente el padre elige el colegio para sus hijos, porque desea que sea formado con los mismos valores con los cuales se lo formó hasta el momento. El problema es que no hay garantía de la coincidencia ni esto corresponde con el nivel ético de la maduración de un niño. Yo no deseo que mis cuatro hijos opten por el bien como yo lo entiendo, si no que deseo que opten por el bien porque hayan aprendido a hacerlo, incluso a un nivel superior al que yo haya llegado. Sí, deseo que tengan en cuenta mi actitud ética frente a la vida, pero se con seguridad que yo no agoto la actitud ética de un ser humano frente a la vida. Sé que debe ser enriquecida por otros. Allí se juega el papel de los maestros, que se van a suceder en la educación de los niños. Ellos van aportando esa riqueza del ser ético en la formación de los niños. Son o debieran ser seres excepcionales que tienen la posibilidad de formar éticamente a las personas a través de las enseñanzas de las áreas del saber. Mi pregunta es si todos los maestros tienen conciencia de esto.
Mi experiencia y reflexión personal, me lleva a poner como premisa descubierta, que sólo a través del amor maduro el niño o el joven aprende. Sólo aprende bien lo que ama y cuando es amado. El amor maduro es como la llave que abre su corazón al aprendizaje. El amor maduro lo nutre y lo sostiene en la vida.
Aquí sólo intento plantear en forma general el tema, que luego iré desarrollando en otras entradas, pero solo cabe, por amor, cuestionarte maestro, si enseñas desde el amor. Y si no lo haces, siempre hay tiempo de ser sabio, y aprenderlo. Sólo quien sabe aprender, sabe enseñar.

Julio Daniel Nardini


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