martes, 23 de junio de 2009

Maquiavelo y la educación


Artículo publicado en la página editorial de El Tiempo (Cuenca) el domingo 28 de agosto de 2005


Maquiavelo y la educación

La educación tiene como objetivo fundamental preparar a los miembros de una comunidad en los conocimientos, habilidades, destrezas y competencias que son requeridos para la convivencia en sociedad.

Para determinar lo que requiere la coexistencia humana, debemos tener claridad sobre la cuestión de fondo de cómo somos los hombres, qué nos mueve y cuáles son los aspectos fundamentales que influencian en el comportamiento de las personas.

Desde siempre la humanidad ha respondido a esta pregunta afirmando que pese a que la naturaleza del hombre es compleja, su esencia más simple tiene que ver con la dualidad egoísmo - altruismo. Egoísmo que busca el beneficio personal casi exclusivamente, y altruismo que persigue el beneficio también de los otros, el bien común y el sostenimiento de lo social.

Si estamos de acuerdo con el primer enfoque y encontramos que el egoísmo define la naturaleza del hombre, deberíamos estudiar esta faceta de la personalidad humana, para que los individuos conozcan cómo actuar adecuadamente con sus semejantes, desde la objetividad de que cada persona, en sus relaciones personales, busca esencialmente aquello que le es favorable. Si por el contrario asumimos la bondad esencial del hombre, debemos educar exclusivamente en valores humanistas como la caridad, solidaridad y generosidad.

Maquiavelo afirma que la distancia que existe entre el conocimiento del cómo viven los hombres y del cómo deberían vivir, es tan grande, que si se abandona el estudio del cómo viven, para estudiar únicamente el cómo deberían vivir, se aprende lo que construirá la ruina de las personas y no lo que les preservará de ella.

Lo que plantea el eminente florentino del siglo XVI no es descabellado. ¿ Qué hacer ? ¿ En qué debemos educar ? Si seguimos su reflexión, deberíamos enseñar estrategias para conseguir y preservar el poder sobre todas las cosas, como de hecho sucede en muchos ámbitos de la educación, pese al discurso moral generalmente elaborado con fines cosméticos. Los resultados de una educación con esta orientación atentarían contra el bien común. Desde la orilla opuesta, enseñar únicamente valores, sin el estudio y comprensión de lo social y su funcionamiento, tampoco tiene sentido positivo. Debemos estudiar cómo funciona la sociedad, para que a partir de esa clara comprensión, y con la luz que aporta la educación en valores, generemos una práctica que atenúe y oriente hacia lo social, la inquebrantable característica humana que nos hace buscar esencialmente el beneficio personal.

Juan Morales Ordóñez


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