sábado, 10 de septiembre de 2011

Influencia de los medios de comunicación, escuela y familia, en la educación de los niños.


El desafío, para ser eficaz en la misión de educar, es ir desarrollando una forma adecuada de combinar la capacidad de la familia para educar, y la capacidad de los colegios, en una relación respetuosa de los roles pero acorde en los valores
Un gran tema es el peso de los medios de comunicación social, en la educación de niños y jóvenes.


Nosotros vivimos en sociedades en donde la cultura está fragmentada y no es homogénea. No nos hemos puesto de acuerdo en un proyecto de país y de sociedad. Por lo menos en Occidente, haya una grave crisis de instituciones, desde la política y el Estado, pasando por la familia y la economía, y una generación no le transmite a la otra, una forma coherente y común de ser, basada en valores compartidos. Algún programa de televisión absorbe más tiempo que el diálogo diario entre padre e hijo, y con la consiguiente pérdida de calidad en la relación humana, ya que los productores de ese programa, no intentan vincularse con el joven o con el niño, para ayudarlo a crecer, si no que lo miran como audiencia, como mercado de consumo y como medio de obtener dinero. Otro síntoma de la debilidad institucional, en el plano educativo, es que el Estado ha obligado a renunciar a los colegios, en el esfuerzo de intentar que los viajes a Bariloche sean educativos y comunitarios, como cierre de una etapa de grupo. Esto ha sucedido, porque las empresas de turismo han pesado más que los actores familiares y escolares. Cuesta cerca de un mes la reinserción de los jóvenes al clima escolar, y generalmente se logra sin un muy adecuado clima de aprendizaje. Podríamos dar otros ejemplos, pero es hora de renovar nuestra esperanza, pensando como superar estos obstáculos. En mi experiencia de gestión educativa, he observado colegios que logran organizarse, en base a una mística común, que suele ser la identidad y el carisma del Instituto, y se plantean el estilo de enseñanza, que aunque plural, sea a la vez común, de tal forma que la marca o huella en las personas que estudian, es dejada por una comunidad educativa y no sólo por uno o dos docentes. El otro desafío, para ser eficaz en la misión de educar, es ir desarrollando una forma adecuada de combinar la capacidad de la familia para educar, y la capacidad de los colegios, en una relación respetuosa de los roles pero acorde en los valores. Las cuestiones importantes, se van resolviendo paso a paso y gradualmente. Es importante un deseo de tener una misión compartida y simultáneamente tener la capacidad de organizarse. En este tiempo de Jubileo, para nuestra institución, podemos pedirle a Dios que nos ayude, a desarrollar el carisma del amor, un amor maduro y justo, organizado,para que podamos ser una familia educativa, que tenga éxito en formar a nuestros niños y jóvenes.


Profesor Julio Nardini


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