lunes, 29 de septiembre de 2008

Ley eterna. Ley divina positiva

Ley eterna

La ley que descansa en la propia razón de Dios y de la cual derivan todas las demás leyes.

Santo Tomás dice que es eterna e inmutable porque a Dios le corresponde la eternidad. Dios ordena todas las acciones, tanto humanas como no humanas, hacia su fin. A diferencia de Aristóteles, Santo Tomás pone el fundamento del bien en un fundamento más trascendental que la propia naturaleza: Dios.


Ley divina positiva

la ley de Dios tal y como real o positivamente ha sido revelada a los hombres.

Por ejemplo, la llamada Ley Antigua, como los preceptos del Decálogo en el “Antiguo Testamento”, o la Ley Nueva o Ley Evangélica, resumida en el “mandamiento nuevo” de Jesús “amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado”. El sentido de esta revelación es guiar a los hombres para la realización de la conducta adecuada para su salvación, y ha sido necesaria para compensar las limitaciones de la razón humana en la interpretación de la ley natural.


Así como en cualquier artífice preexiste la razón de cuanto produce con su arte, así en el gobernante tiene que preexistir la razón directiva de lo que han de hacer los que están sometidos a su gobierno. Y al igual que la razón de lo que se produce mediante el arte se llama precisamente arte o idea ejemplar de la obra artística, así la razón directriz de quien gobierna los actos de sus súbditos es lo que se llama ley, habida cuenta de las demás condiciones que el concepto de ley entraña, según ya vimos (q.90). Ahora bien, Dios es creador de todas las cosas por su sabiduría, y respecto de esas cosas guarda una relación semejante a la del artífice respecto de sus artefactos, según expusimos en la Parte I (q.14 a.8). Él es además quien gobierna todos los actos y movimientos de cada una de las criaturas, como también dijimos en la misma Parte 7 (q.103 a.5). Por consiguiente, la razón de la sabiduría divina, al igual que tiene la condición de arte o de idea ejemplar en cuanto por medio de ella son creadas todas las cosas, así tiene naturaleza de ley en cuanto mueve todas esas cosas a sus propios fines. Y según esto, la ley eterna no es otra cosa que la razón de la sabiduría divina en cuanto principio directivo de todo acto y todo movimiento.

Santo Tomás, Suma Teológica I-II, cuestión 93, artículo 1

.Follow leonidascon300 on Twitter
Compartir en Facebook con mis amigos
Compartir


HAGA CLICK EN ETIQUETA Y VERÁ TODAS LAS ENTRADAS RELACIONADAS CON EL TEMA.